Las iglesias posteriores a la Reforma protestante han ido redactando confesiones de fe[i] para plasmar en papel su posición doctrinal respecto a diversos puntos teológicos. También han escrito catecismos[ii] para una enseñanza sistemática de las Escrituras, tanto para niños como adultos. Estas confesiones y catecismos son usados por muchas iglesias en la actualidad tal como fueron originados, y otras iglesias/denominaciones se han valido de alguna de sus partes para elaborar sus propios estatutos. Estas confesiones y catecismos se apoyaban en textos específicos de la Palabra de Dios que ahora son afectados por las versiones modernas de la Biblia, cuya fuente textual para el Nuevo Testamento es el Texto Crítico[iii]. Al redactarse estos documentos, la iglesia disponía de lo que se conoce como Textus Receptus[iv], que es el texto griego del Nuevo Testamento transmitido a través de los siglos que la iglesia “ha recibido” y lo reconoce como autoritativo. El Texto Crítico ha impugnado cientos de versículos completos del Nuevo Testamento, tal como estaban en el Textus Receptus, por considerarlos agregados espurios. También cambia total o parcialmente el significado de otros cientos de textos (a esto lo llamamos “variantes textuales[v]”).

El texto griego elaborado en 1881 por Westcott y Hort en Inglaterra (basado principalmente en los códices Sinaítico y Vaticano) es lo que denominamos el Texto Crítico, representado actualmente en varias ediciones con nombres diferentes, siendo las más conocidas el texto de Nestlé-Aland[vi] y el USB4[vii]. Las versiones actuales que basan su Nuevo Testamento en estos textos griegos presentan variaciones textuales (omisiones y cambios) que afectan los textos citados en las confesiones y catecismos.

Es decir que si una persona o iglesia utiliza como su versión de norma una de las Biblias actuales basadas en el Texto Crítico, y a su vez sustenta determinadas confesiones y catecismos históricos, se encontrará con el dilema que varios de los textos citados ya no corresponden con la explicación que estos dan, o el tema al cual aluden. A veces la citación puede ser de un texto que ya no existe en las versiones modernas, y otras veces el cambio textual deja sin sentido al comentario hecho por la confesión o el catecismo. A continuación damos diez ejemplos de cómo sucede esto. El lector podrá comprobarlo con cualquier versión moderna distinta a la Biblia Reina-Valera.

 

EJEMPLO 1: ACERCA DE LA DOBLE NATURALEZA DEL SEÑOR JESUCRISTO

1 Timoteo 3:16: “Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto por los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”.[viii]

En 1 Timoteo 3:16 tenemos una de la más claras declaraciones de las Escrituras respecto a la divinidad y encarnación de Cristo en la frase: “Dios ha sido manifestado en carne”. Por este motivo la confesión de Westminster[ix] de 1646 lo cita para respaldar su argumento en el capítulo 8, inciso 2, punto 4, que dice: “Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un solo Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre”. Este versículo en el Texto Crítico lee diferente: “él ha sido manifestado en carne”. Se pone el pronombre “él” en lugar de “Dios”. La conexión se debilita, ya que si se toma el pronombre como que hace alusión “Jesús”, el texto aislado sólo estaría diciendo que alguien preexistente tomó forma humana y nada más (cosa que aceptaría, por ejemplo, un Testigo de Jehová que no cree en la divinidad de Cristo), mientras que la lectura del Textus Receptus es inequívoca: “Dios ha sido manifestado en carne”.

En el catecismo bautista escrito en 1693 por William Collins y Benjamín Keach, también se cita el texto en la pregunta número 20: “y continuó siendo Dios y hombre, teniendo dos naturalezas en una persona para siempre”. Por supuesto que 1ª Timoteo 3:16 no es el único pasaje que toma estas confesiones para demostrar la doble naturaleza de Cristo. Lo que tratamos de hacer ver es que este pasaje, en el Textus Receptus, contenía la doble idea de la divinidad y la encarnación de Cristo, pero en el Texto Crítico sólo de  Su “encarnación”. Es decir que el texto antes comprendía una doble función, pero ahora sólo una.

Otro catecismo histórico, el de Heidelberg[x], cita también el texto luego de la pregunta 18: ¿Quién es este mediador, que al mismo tiempo es verdadero Dios, y verdadero hombre perfectamente justo?

La mayoría de las versiones modernas de la Biblia conservan el pronombre (él) que viene del Texto Crítico, pero otras versiones traducidas por equivalencia dinámica van más allá, poniendo específicamente el sustantivo propio “Cristo” (que obviamente no está en ningún texto griego): “Cristo vino al mundo como hombre” (TLA[xi]); “Cristo se dio a conocer en cuerpo humano” (PDT[xii]); “Cristo vino al mundo como ser mortal” (La Palabra[xiii]); “Cristo se manifestó en su condición de hombre” (DHH[xiv]).

 

EJEMPLO 2: LA OMNIPRESENCIA DE CRISTO
(A través de Su divinidad)

Juan 3:13: “Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo”.

La frase “que está en el cielo” está omitida en el Texto Crítico. Nos preguntamos: ¿Cómo podía estar el “Hijo” simultáneamente en el cielo mientras hablaba en la tierra?  Sin duda es una alusión a Su divinidad. Como verdadero humano sólo podía estar en un lugar al mismo tiempo, pero como segunda persona de la Trinidad, unida al Padre y al Espíritu Santo, no tiene esta limitación. Como dice la Confesión de Westminster y la Bautista de 1689[xv], que coinciden es este punto (Cap. 8, inciso 7, punto 2):

aunque por razón de la unidad de la persona, lo que es propio de una naturaleza, algunas veces se atribuye en la Escritura a la persona dominada por la otra naturaleza.” Este texto específico ya no puede ser utilizado para demostrar la omnipresencia de Cristo en las versiones modernas basadas sobre el Texto Crítico.

 

EJEMPLO 3: ACERCA DE LA TRINIDAD

1 Juan 5:7: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno”.

Sabemos que este es el texto más discutido de la crítica textual y es omitido en su Nuevo Testamento griego. No nos vamos a detener en la explicación, ya que tenemos un pequeño libro dedicado a la defensa de la legitimidad de este texto conocido como la “coma juanina”. Se puede bajarl en el siguiente enlace.
La citación de 1 Juan 5:7, tal como está en el Textus Receptus, es mencionado por:

La Confesión de Westminster (Cap. 2, Inciso 3, punto 1):
“En la unidad de la Divinidad hay tres personas de una sustancia, poder y eternidad; Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.”

La Confesión Belga (Art. 9, inciso 7):
“Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y tres son uno”. “En todos estos lugares se nos enseña sobradamente, que hay tres Personas en una única esencia”.

La Confesión Bautista 1689:
No se encuentra el versículo citado explícitamente en la confesión; no obstante, aparece en el catecismo bautista en la pregunta 20: ¿Cuántas personas hay en la Divinidad?

RESPUESTA/ El Dios único existe en tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y estos tres son un solo Dios, estos tres tienen una misma esencia, son iguales en poder y en gloria (I Juan 5.7, Mateo 28.19).

 

EJEMPLO 4: EL HIJO UNIGÉNITO

Juan 1:18: “A Dios nadie lo vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer”.

En Juan 1:18 existe una variante entre Texto Crítico que dice “unigénito Dios” y el Textus Receptus que dice “unigénito Hijo” (lo cual está en consonancia con lo que sigue “en el seno del Padre” y con el versículo 14). Si bien este texto es citado por Westminster y la Confesión de 1689, la Confesión Belga (Artículo 10, punto 1) lo tiene textualmente: “Creemos que Jesucristo, según la naturaleza Divina, es el unigénito Hijo de Dios”.
Las nueve veces que aparece “unigénito” (gr. monogenes) en el Nuevo Testamento, siempre está comprendido en el contexto de la conexión filial entre padres e hijos. Realmente es una extrañeza del Texto Crítico la construcción “unigénito Dios”.

 

EJEMPLO 5: RESPECTO A LAS RELIGIONES NO CRISTIANAS

1 Corintios 16:22 “Si alguno no ama al Señor Jesucristo, sea anatema. Maranata”.

La Confesión de Westminster (cap. 10, inciso 4, punto 5), hablando en el contexto del “llamamiento eficaz”, trata el tema de que aquellas personas cuya religión no es cristiana (no tienen a Cristo) no pueden salvarse. Este punto se expresa así:
Los otros no elegidos, aunque sean llamados por el ministerio de la palabra y tengan algunas de las operaciones comunes del Espíritu, sin embargo nunca vienen verdaderamente a Cristo, y por lo tanto no pueden ser salvos; mucho menos pueden los hombres que no profesan la religión cristiana ser salvos de otra manera, aun cuando sean diligentes en ajustar sus vidas a la luz de la naturaleza y a la ley de la religión que profesan; y el afirmar y sostener que lo pueden lograr así, es muy pernicioso y detestable.”

En el Texto Crítico faltan dos palabras griegas que definen el término unificado en español, “Jesucristo”, y en su lugar encontramos el sustantivo “Señor” (gr. kirios). El cambio es sutil, y tal como está en el Texto Crítico no cumple con las expectativas de la Confesión. Sabemos que para uno de religión judía, “Señor” puede ser el nombre Jehová. Técnicamente ellos aman al “Señor”(heb. adonai) como Dios pero ¿aman al Señor Jesucristo? ¿Son salvos a pesar de amar al Señor pero rechazar a Jesús como Mesías? Por supuesto que no. Esto es válido para cualquier religión deísta o monoteísta que acepte la existencia de un Dios y rechaza a Jesucristo. La categoría que cae es en “anatema” (maldición). En el Texto Crítico, este versículo pierde su principal énfasis al faltarle la palabra “Jesucristo”.

 

EJEMPLO 6: DOCTRINA DEL BAUTISMO

Hay dos textos que son omitidos completamente en el Texto Crítico y que las confesiones usan para demostrar que el bautismo en agua no regenera, es decir que el agua en sí misma no tiene poder salvífico. Estos texto son:

Marcos 16:16: “El que creyere y fuere bautizado será salvo; pero el que no creyere será condenado”.

Hechos 8:37: “Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”.

En cuanto a la Confesión de Westminster, cita Marcos 16:16 y Hechos 8:37 (cap. 8, inciso 4, punto 1), diciendo: “No sólo han de ser bautizados los que de hecho profesan fe en Cristo y obediencia a Él” (y luego continúa con el bautismo de niños de los hijos de padres creyentes). Marcos 16:16 también es citado en el Catecismo Mayor de Westminster en la pregunta 60 y Hechos 8:37 en la 166.
Respecto a la Confesión Bautista de 1689, cita también ambos textos en el capítulo 29, inciso 2, punto 1, que dice: “Los que realmente profesan arrepentimiento para con Dios y fe en Nuestro Señor Jesucristo y obediencia a él son los únicos adecuados para recibir esta ordenanza”. También aparecen ambos el textos en el Catecismo Bautista en la pregunta 76.

El texto de Marcos 16:16 también es citado en el catecismo de Lutero, en la cuarta parte, referido al bautismo.

No es un tema menor que dos textos claves, usados por la Reforma en contra de la regeneración bautismal católica, desaparezcan en el Texto Crítico. Son pasajes usados por cristianos de todos los tiempos, pero que son impugnados porque no figuran en dos códices conservados por el catolicismo (el Vaticano, de la biblioteca vaticana, y el Sinaítico, encontrado en el convento de Santa Catalina).
Para saber más acerca de estos textos haga click en los pasajes: Marcos 16:16 – Hechos 8:37

 

EJEMPLO 7: ACERCA DE LA PRESCIENCIA DE DIOS

Hechos 15:18: “Conocidas son a Dios desde tiempos antiguos todas sus obras”.

Uno de los atributos de Dios es la omnisciencia (conoce todas las cosas en detalle). Esta omnisciencia incluye también el conocimiento de las cosas futuras, al cual denominamos “presciencia”. En Hechos 15:18 hay una variante entre el Textus Receptus y el Texto Crítico. El Textus Receptus dice que las obras de Dios (que para nosotros pueden llegar a ser futuras) Él ya las conoce desde antiguo, tal como se lee en el versículo mencionado textualmente al principio. Con esta idea de “presciencia”, la Confesión de Westminster (cap. 6, inciso 1, punto 5) cita el versículo diciendo: “conforme a su presciencia infalible”.  En el mismo contexto del “conocimiento de Dios” la Confesión lo vuelve a citar (cap. 2, inciso 2, punto 11) diciendo: “de modo que para Él no hay ninguna cosa contingente o incierta”.
También los Cánones de Dort, referido al decreto eterno de Dios, lo cita (cap. 1, inciso 6).

Pero el Texto Crítico tiene una variante donde el texto es mucho más corto y el significado ya no tiene nada que ver con la presciencia de Dios o Su decreto eterno, sino que ahora tiene que ver con otro tema: “que Dios… ha dado la seguridad de que él hará las cosas que ha dado a conocer en la antigüedad.”[xvi] Teológicamente no es incorrecto, pero ya no es la misma idea a la que aducía la Confesión.

Tengamos en cuenta que Jacobo está hablando en el contexto de la “Asamblea de Jerusalén[xvii]”, y al parecer en los vs. 16 y 17 está citando a Amós 9: 11 y 12. Sabemos que originalmente la Biblia no vino dividida en versículos y capítulos, pero podemos decir que el vs. 18 del Texto Crítico tiene sólo tres vocablos griegos (γνωστα απ αιωνος)  contra diez del Textus Receptus (γνωστὰ ἀπ᾿ αἰῶνος ἐστι τῷ Θεῷ πάντα τὰ ἔργα αὐτοῦ.). Por eso las versiones modernas tienen que construir la traducción del vs.18 tomando prestado las palabras del final del versículo 17: “dice el Señor que hace estas cosas”. Es así que queda redactado el texto en las versiones modernas de esta manera:

Dice el Señor, que hace conocer estas cosas desde el principio” (BTX)
Así dice el Señor, que hace estas cosas conocidas desde tiempos antiguos.” (NVI) “DICE EL SEÑOR, QUE HACE SABER TODO ESTO DESDE TIEMPOS ANTIGUOS.” (LBLA).

La Biblia de las Américas, al poner todo el texto en mayúscula, lo relaciona con la profecía de Amós, pero esta profecía no habla nada acerca de “desde los tiempos antiguos” (¿quizá lo consideren una forma parafraseada de citar por parte de Jacobo?). Lo concluyente es que este texto en cuestión (tal como está en el Texto Crítico) no tiene conexión con el significado aludido por las confesiones y catecismos.

 

EJEMPLO 8: ACERCA DE LOS FRUTOS DEL CREYENTE

Romanos 8:1: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.

En esta variante el Texto Crítico omite la frase “los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” La Confesión de Westminster (cap. 18, inciso 3, punto 5) cita este texto haciendo referencia justamente a su segunda parte (la de la variante), argumentando que la obediencia es un fruto de ser salvo, evidenciado en “los que andan conforme al Espíritu” como una consecuencia. Citando textualmente la Confesión:

la obediencia, que son los frutos propios de esta seguridad (de salvación): así de lejos está esta enseñanza de inducir a los hombres a la negligencia”.

La Confesión Bautista de Fe de1689 cita el texto con una conexión respecto a que Cristo, en Su salvación, nos une con Su Espíritu (cap. 8, inciso 8, punto 3).

La segunda Confesión Helvética[xviii] (1566) cita el mismo texto[xix] conectando con su segunda parte  (andar en el Espíritu) comentando lo siguiente: “Por obra del Espíritu Santo la voluntad misma no solamente resulta cambiada, sino que, a la vez, recibe las facultades necesarias, en virtud  de las cuales puede por impulso interior desear lo bueno y realizarlo”.

 

EJEMPLO 9: LOS INSTRUMENTOS DE DIOS PARA ESCRIBIR SU PALABRA

2 Pedro 1:21 porque la profecía nunca fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Si bien la mayoría de la confesiones citan 2 Pedro 1:21 para invocar la inspiración de las Escrituras, sólo la Confesión Belga transcribe literalmente el texto. El Artículo 3 dice: “Confesamos, que esta Palabra de Dios no fue enviada ni producida por la voluntad de hombre alguno, sino que los santos hombres de Dios, siendo guiados por el Espíritu Santo…”.

El Texto Crítico tiene la variante que se omite “santos”, referido a los hombres a quienes Dios inspiró para escribir la Biblia. Si bien los cristianos protestantes no creemos en los “santos” como la iglesia católica los venera e idolatra, no obstante creemos que los instrumentos humanos que Dios utilizó eran “santos”, en el sentido que eran personas apartadas por Dios para ser salvas. Dios nunca utilizó impíos para escribir Su Palabra.

 

EJEMPLO 10: EL FINAL DE LA ORACIÓN DEL SEÑOR (DOXOLOGÍA)

Mateo 6:13: “Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”.

Encontramos el pasaje del “Padrenuestro” en dos de los Evangelios: en Mateo 6:9-13 y en Lucas 11:2-4. Pero sólo en Mateo encontramos la doxología (V.13).

Esta doxología es omitida en el Texto Crítico; por lo tanto deja sin sentido la respuesta 196 del Catecismo Mayor de Westminster, que dice:

  1.  ¿Qué nos enseña el final de la oración del Señor?
  2. El final de la oración del Señor, (que dice: Porque tuyo es el reino y la potencia y la gloria, por todos los siglos. Amén), nos enseña a corroborar nuestras peticiones con argumentos que son tomados, no de algo digno que haya en nosotros o en otra criatura, sino de Dios, y con nuestras oraciones unidas a las alabanzas, atribuir a Dios solamente la soberanía eterna, la omnipotencia y la excelencia gloriosa, a) conforme a los cuales como él puede y quiere ayudarnos así por la fe somos animados a suplicarle que quiera, y esperar quietamente que él querrá cumplir nuestras peticiones, y como un testimonio de nuestros deseos y seguridad, decimos. Amén

También este texto en mencionado en el catecismo menor de Lutero en la séptima petición.

Es notorio que un pasaje tan conocido por la iglesia como el “Padrenuestro” tiene notables variaciones en el Texto Crítico.

En Lucas 11:2 falta la frase “nuestro que estás en los cielos” y “sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” y en el versículo 4 “mas líbranos del mal”.  En Mateo 6:13 desaparece la doxología incluido el “amén”.

CONCLUSIÓN

La literatura cristiana histórica dada en las confesiones de fe, los catecismos, los comentarios bíblicos y toda clase de libros contienen citas bíblicas que luego de finales del siglo XIX, con la aparición del Texto Crítico, han sido afectadas. Por eso, cuando uno busca estas citaciones en las Biblias modernas, muchas veces los comentarios hechos por estos documentos históricos quedan sin sentido ya que “el texto de la Biblia ha cambiado”. Según la crítica textual, el texto griego del Nuevo Testamento no es un texto definitivo, sino un texto en evolución constante. El ejemplo más claro son nada menos que las 28 ediciones de texto griego de Nestlé-Aland.

Según qué edición del Texto Crítico tomen las versiones modernas como base griega del Nuevo Testamento, tendrán diferentes resultados. El posmodernismo del siglo XX trajo consigo una relativización del texto bíblico en materia de fuentes textuales, comenzando con el Nuevo Testamento. Muy pronto va a suceder que el Antiguo Testamento, basado en el texto masorético hebreo, sea desechado o sufra variaciones a partir de la versión Septuaginta (LXX), compilándose una nueva edición crítica del AT. Algunas versiones actuales ya van en esta línea de realizar un texto ecléctico del Antiguo Testamento[xx].

Las versiones modernas se alejan cada vez más del significado y forma original de aquellos textos que creyó y predicó la iglesia a través de los siglos para sostener lo que creía (confesiones) y lo que enseñaba (catecismos). Este alejamiento no sólo se está dando por el uso de otras fuentes textuales para el Nuevo Testamento griego (como el Texto Crítico), sino también por la forma de traducir los versículos por el método de equivalencia dinámica,[xxi] que muchas veces quita al texto la precisión teológica a las que hacían referencia las confesiones y catecismos de la iglesia.

 


 

NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA
[i] Confesión de fe: declaración de doctrina muy similar a un credo, pero usualmente más largo y complicado, así como didáctico.
[ii] Catecismo: del griego κατηχισμός, de kata «abajo» + echein «sonar», literalmente «sonar abajo» (dentro de los oídos), es decir, «adoctrinar» es el texto en el que se presenta una exposición orgánica y sintética de los contenidos esenciales y fundamentales de la doctrina cristiana tanto sobre la fe como sobre la moral.
[iii] Texto griego del Nuevo Testamento elaborado en 1881 por los ingleses Brooke Foss Westcott y Fenton John Anthony Hort, principalmente a partir de los códices alejandrinos, Sinaítico y Vaticano. Hay ediciones posteriores basadas sobre este trabajo con otros nombres (Nestlé-Aland. USB4 etc.).
[iv] Textus Receptus, término en latín que significa “texto recibido”, es el nombre por el cual se conoce el texto griego utilizado por la iglesia de los siglos, especialmente en la Reforma del siglo XVI. Es la base textual del Nuevo Testamento que utiliza la Sociedad Bíblica Trinitaria.
[v] Las variantes textuales se presentan cuando un copista hace alteraciones deliberadas o inadvertidas a un texto que reproduce.
[vi] El Novum Testamentum Graece («Nuevo testamento en griego») es el título de una edición crítica en griego del Nuevo Testamento elaborada por Eberhard Nestle y Kurt Aland, editado por el Institut für neutestamentliche Textforschung («Instituto para la investigación sobre el texto del Nuevo Testamento»). Este libro ha publicado ya veintiocho ediciones (se suele citar como NA28)
[vii] Texto griego del Nuevo Testamento para traductores de la Sociedad Bíblica Unida. Difiere con Nestlé-Aland más que nada en el aparato crítico.
[viii] Las citas bíblicas son tomadas del Nuevo Testamente Reina-Valera SBT.
[ix] La Confesión de Fe de Westminster es un breve resumen teológico apologético del credo cristiano protestante calvinista promulgado en 1646.
[x] El Catecismo de Heidelberg es uno de las Tres Formas de la Unidad, junto a la Confesión Belga (1561) y los Cánones de Dort (1618-19). Fue escrito en 1563 por dos jóvenes teólogos: uno que había sido alumno de Juan Calvino, y el otro que lo fue de Felipe Melanchton, el teólogo de Lutero. Los nombres de los autores son Zacharius Ursinus y Gaspar Oleviano (también Caspar Olevian, Olevianus o von Olewing).
[xi] Traducción en lenguaje actual. Copyright © Sociedades Bíblicas Unidas, 2000.
[xii] La Palabra de Dios para Todos. ©  2005, 2008, 2012 Centro Mundial de Traducción de La Biblia ©  2005, 2008, 2012 World Bible Translation Center.
[xiii] La Palabra (versión hispanoamericana). Sociedad Bíblica de España.
[xiv] BIBLIA DIOS HABLA HOY,  Tercera edición © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.
[xv] Muchos cristianos evangélicos conservadores consideraban que la Confesión de Westminster era una afirmación correcta de la fe según las Escrituras, pero no coincidían con las afirmaciones sobre el gobierno de la iglesia y el bautismo. Este grupo denominado “bautista” tomó como base Westminster para hacer una confesión de fe propia. La primera fue en 1677, pero la más popular y difundida fue la segunda confesión de Londres hecha en el año 1689.
[xvi] Kistemaker, S. J. (2007). Comentario al Nuevo Testamento: Hechos (p. 593). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.
[xvii] El concilio de Jerusalén fue probablemente la primera “asamblea” de la iglesia cristiana, celebrada c. 49 d.C. El concilio se reunió para considerar si la circuncisión era necesaria para obtener la salvación Hch 15:1 Ver también Ro 4:9; Gl 5:2–3  (Diccionario de temas bíblicos. 2012 – Manser).
[xviii] Publicada en 1566 de común acuerdo por los ministros de la Iglesia de Cristo en la Confederación Helvética residentes en Zürich, Berna, Schaffhausen, San Gall, Chur, los Grisones e igualmente Mühihausen y Biel, a los cuales se han unido también los ministros de la iglesia de Ginebra con el fin de testimoniar a todos los creyentes que sepan que están en la verdadera y primitiva Iglesia de Cristo.
[xix] Sección de la Segunda Confesión Helvética: La capacidad de los «nacidos de nuevo» y hasta qué punto poseen el libre albedrío.
[xx] Un ejemplo de esto es la Biblia Textual de las Sociedad Bíblica Iberoamericana.
[xxi] Método de traducción que prioriza traducir pensamientos equivalentes antes que las mimas palabras del texto bíblico.

Fuente: SBT-Sociedad Biblica Trinitaria

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